INTRODUCCIÓN
El rezago educativo constituye actualmente una de las
problemáticas más relevantes para los sistemas educa-
tivos a nivel mundial, debido a sus implicaciones en el
desarrollo académico, social y económico de los estu-
diantes, así como por las consecuencias que genera en
los procesos de inclusión, permanencia y calidad edu-
cativa (J. M. González, 2020).Durante los últimos años,
las transformaciones sociales, económicas y tecnoló-
gicas han impactado significativamente las dinámicas
educativas, especialmente después de la crisis sanitaria
ocasionada por la COVID-19, la cual profundizó las des-
igualdades existentes y afectó de manera considerable la
continuidad de los procesos de aprendizaje en diferentes
contextos escolares (Cruz, 2023)
Según informes de organismos internacionales como
la Organización de las Naciones Unidas para la Educa-
ción, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) y el Fondo de
las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), tres de
cada diez de estudiantes en el mundo experimentaron
interrupciones parciales o totales en sus procesos edu-
cativos, incrementándose los índices de rezago esco-
lar, deserción y pérdida de aprendizajes fundamentales
(Rodríguez & Mballa, 2025). Asimismo, diversos estu-
dios han señalado que las brechas socioeconómicas y
tecnológicas representan factores determinantes en las
desigualdades educativas observadas durante el periodo
posterior a la pandemia (Amador et al., 2023)
En América Latina, el rezago educativo continúa repre-
sentando un desafío prioritario para las instituciones
educativas y los gobiernos, debido a las condiciones de
vulnerabilidad social, las limitaciones económicas y las
dificultades de acceso a recursos tecnológicos que afec-
tan a una proporción importante de estudiantes (Díaz,
2020). Investigaciones desarrolladas en países como
México, Perú, Colombia y Ecuador han evidenciado
que numerosos estudiantes presentaron dificultades para
mantener un aprendizaje continuo durante los años re-
cientes, principalmente por la insuficiente conectividad,
la escasez de dispositivos electrónicos y las limitaciones
del acompañamiento familiar en el hogar (Cazales & Pé-
rez, 2022).
En Ecuador, particularmente durante el periodo 2024–
2025, diversas instituciones educativas identificaron un
incremento en las dificultades académicas relacionadas
con comprensión lectora, razonamiento matemático,
participación escolar y desempeño general de los estu-
diantes, especialmente en sectores rurales y urbano-mar-
ginales (Tamay, 2024). Del mismo modo, se observó que
las diferencias en las condiciones económicas y fami-
liares influyeron significativamente en las oportunidades
de acceso y permanencia dentro del sistema educativo.
Los estudiantes son definidos como sujetos activos den-
tro del proceso educativo, responsables de construir co-
nocimientos, desarrollar competencias y participar en
diferentes dinámicas de aprendizaje orientadas al forta-
lecimiento de capacidades cognitivas, sociales y emo-
cionales (Cazales & Pérez, 2022). En este contexto, el
rezago educativo hace referencia a las dificultades que
presentan los estudiantes para alcanzar los aprendizajes
esperados correspondientes a su nivel académico y edad
escolar, generando desfases en el rendimiento y limita-
ciones en el desarrollo integral (González & Sánchez,
2022). Este fenómeno puede manifestarse mediante bajo
desempeño académico, dificultades de comprensión,
repitencia escolar, desmotivación y abandono parcial o
total del proceso educativo (Treviño, 2022).
En relación con los factores socioeconómicos asocia-
dos al rezago educativo, diferentes investigaciones han
demostrado que las condiciones de pobreza, desempleo
familiar, ingresos insuficientes y precariedad habitacio-
nal influyen directamente en el acceso a oportunidades
educativas de calidad (Castro & Martínez, 2025). Los
estudiantes pertenecientes a hogares con limitaciones
económicas frecuentemente enfrentan dificultades para
adquirir materiales escolares, acceder a recursos tecnoló-
gicos y mantener condiciones adecuadas para el estudio,
situación que repercute negativamente en su desempeño
académico (Changoluisa & Becerra, 2021) Asimismo,
las desigualdades sociales existentes entre diferentes
grupos poblacionales continúan ampliando las brechas
educativas y limitando el cumplimiento efectivo del de-
recho a la educación.
Los factores tecnológicos hacen referencia a la dispo-
nibilidad, acceso y uso de herramientas digitales nece-
sarias para el desarrollo de actividades académicas en
entornos presenciales, virtuales o híbridos (Bastidas
et al., 2024). Durante el periodo 2024–2025, el acceso
desigual a internet, computadoras, teléfonos inteligentes
y plataformas educativas representó una de las princi-
pales barreras para la continuidad y fortalecimiento de
los procesos de aprendizaje (Carro & Lima, 2022). En
muchos casos, los estudiantes dependían de dispositi-
vos compartidos entre varios miembros del hogar o de